Antes de todo mi más sincera disculpa a todos mis incondicionales lectores (para el que no lo entienda es irónico), puesto que llevo meses sin complacer sus inquietudes, pero la verdad que el tiempo es un bien escaso y ando aún adaptándome a mis nuevos horarios de opositor con lo que se me hace complicado aparecer por estos lares.
Dicho esto, me gustaría hacer una serie de reflexiones sobre la actual situación, para algunos convulsa y preocupante, para otros no tanto de la crónica de sucesos de carácter político que llevamos apreciando desde hace algunas semanas.
Propuestas de referéndum, quema de fotografías, desacatos a la ley, comentarios cruzados, confrontación. Sin lugar a dudas creo que la situación en poco ayuda al mantenimiento de la tranquilidad, el consenso y la paz social no porque se planteen esas cuestiones, que me parecen perfectas y de una salud democrática destacable sino más bien por la manera en que se plantean y abordan cada uno de estos temas.
Respecto a la quema de fotos del Rey, considero de muy mal gusto realizar esas acciones, ya sea el Rey, el presidente de la comunidad de vecinos, el hijo de la Pantoja o cualquiera que se encuentre retratado. Igual que el jovent que realiza esos actos no creo que viese bien la quema de imágenes de su madre, padre o novia, creo que deberían respetar las instituciones, pero parece difícil cuando no son capaces de respetar ni a sus vecinos. A estas alturas más de uno me estará tachando de monárquico, pero ni mucho menos. Veo bien que plantee la conveniencia o no de la actual forma política del Estado, art. 1.3 de la Constitución, pero no de esa manera. Si esos señores desean una República no tienen más que manifestarlo en las urnas votando a partidos que representen esas ideas que los hay y si consiguen las mayorías necesarias pues perfecto se realiza y todos contentos. Pero no, eso de respetar a los demás nada de nada y más cuando se es una minoría, la mayoría que me respete pero yo no respeto a la mayoría, gran deducción que sin duda en los tiempos que corren ya les funciona pero que sin lugar a dudas muestra una gran falta de compromiso democrático con aquellos que continuamente acusan al Estado y a los que no piensan como ellos de no serlo. ¡La vida tiene estas paradojas!
En líneas parecidas me pronuncio sobre la propuesta del lehendakari Ibarretxe, sí o sí convocaré un referéndum. Me parece muy bien, pero hágalo ajustándose al derecho ¡A claro! que no tiene las mayorías necesarias y entonces la normas me las paso por donde me da la gana, no está mal, pero con la actual clase política no es de extrañar. Otro ejemplo claro lo leí el otro día en el periódico, un diputado del Parlament, concretamente de ERC, había sido multado por tapar en su matrícula la E y poner encima Cat, por lo visto el señor fue multado por la Guardia Urbana, y sus declaraciones fueron que no retiraría la pegatina y que en su vida pagaría la multa que ya podían seguir multándolo. Gran demócrata este señor, respeto lo que me interesa, como el sueldo que recibo cada mes del pueblo catalán pero eso de las matriculas no me gusta y en consecuencia no lo respeto ¡genial!. Vuelvo a reiterar que me parece perfecto que se discuta si este señor quiere llevar la matrícula con el Cat, de color salmón y con topos rojos, pero mientras no consiga el consenso para hacerlo deberá respetar lo establecido, que no le prohíbe poner dicha pegatina en cualquier otro sitio.
En general la clase política da mal ejemplo a la sociedad, ya que si siguiéramos sus ejemplos yo por ejemplo me negaría a pagar el IRPF porque esa ley no me agrada del todo y mi vecina del 4º convocará un referéndum en todo el barrio para tener derecho a decidir de que color se pintan las paredes del nuevo ambulatorio. Seamos serios, consecuentes y planteemos todas esas inquietudes y disputas donde se debe hacer y en los términos que se debe hacer, respetando siempre a los demás y a las mayorías, porque vivimos en comunidad y no como ermitaños de otras épocas.
1 comentario:
Pero hombre, esto se avisa; ya te daba por "kaput" en esto de los blogs.
Ibarretxe es el nuevo Sócrates. Su razonamiento es siempre limpio, claro, inapelable. No sólo ha dicho que los vascos llevan viviendo "aquí" más de siete mil años (vamos, que pronto descubriremos que sobrevivieron al meteorito que acabó con los dinosaurios), sino que su razonamiento para decir que el referendum (ups, perdón, quería decir consulta democrática) es legal es maravilloso: si puede convocarlo el presidente de Andalucía, ¿por qué no él?
Porque ¿qué más da si una ley se lo permite al presidente de Andalucía y no hay ninguna ley que se lo permita a él? Nada: recurrir a la ley es un razonamiento propio de españolistas que no respetan a los vascos y a las vascas. A este paso, va a competir en maldad con el siniestro Arzalluz. ¡Ay, Ibarretxe, qué hemos hecho para sufrirte!
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