lunes, 4 de diciembre de 2006

EL PODER DE LAS MIRADAS

Hace pocos días hemos podido ver como durante el juicio del preso de ETA Javier García Gaztelu Txapote por el asesinato de Gregorio Ordóñez se producía una situación resaltable. Como más de uno se debe imaginar me refiero al cruce de miradas que mantuvieron María San Gil, presidenta del Partido Popular vasco y el susodicho asesino. Indagando sobre el historial de Txapote vemos que es el autor de dos atentados y seis asesinatos. A este fascista se le imputan entre otros el asesinato de los concejales del PP Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez y José Luís Caso, el abogado socialista Fernando Múgica, el sargento de la Policía Municipal de San Sebastián Alfonso Morcillo y el brigada de Infantería Mariano de Juan Santamaría. Antes del episodio en el que voy a centrarme me gustaría poneros en situación de las diferentes actitudes del fundamentalista vasco Txapote durante los diferentes juicios a los que esta siendo sometido.


Así pues, en su comparecencia en la Audiencia Nacional por el asesinato del edil del PP José Luís Caso, fue expulsado de la sala junto a su compañera Amaia, por su actitud chulesca y ofensiva ante el tribunal, negándose a responder, poniéndose de espaldas al mismo, sentándose cuando el juez requirió que se pusiese en pie, etc. Estas actitudes no son más que una repetición que se viene produciendo últimamente por parte de los etarras ante la Justicia. Sin hacer mucha memoria se vienen a la mente insultos y amenazas de muerte a jueces, patadas, pasotismo, risas en la cara de los familiares de los asesinados... Es lógico ellos son etarras y el perverso sistema de justicia español les juzga simplemente por el hecho de defender la libertad de Euskadi. No se les juzga por matar a personas inocentes cuyo mayor pecado es pensar diferente a ellos y defenderlo democráticamente, NO. No se les juzga por extorsionar a todo el que pueden, NO. No se les juzga por quemar cualquier negocio como el que podemos tener debajo de casa porque su propietario no está con ellos en la causa vasca, NO. Se les juzga por ser los salvadores de la patria, por intentar liberar a Euskadi del yugo opresor del estado español, por pensar diferente cuando precisamente son ellos los que llevan décadas juzgando al resto de sus vecinos mediante la muerte, el dolor, la impotencia por la simple razón de ser malos vascos, ya que la única verdad absoluta se encuentra en su poder. Es increíble que en la sociedad actual haya gente con semejante deformidad de conciencia.


Recientemente el último episodio protagonizado por Txapote ha sido el intercambio de miradas con María San Gil Noain, presidenta del PP vasco durante el juicio por el asesinato de Gregorio Ordóñez. La dirigente popular fue testigo de como el 23 de enero de 1995 mientras comía con su compañero Gregorio en un bar de San Sebastián un terrorista se acerco a él y le propinó un tiro que le sesgó la vida. Esta chica que por aquel entonces tenía 30 años relata que salió corriendo detrás del francotirador e incluso que este resbaló al salir del local, pero que a medio camino se giró para ir a socorrer a Gregorio aunque lamentablemente nada puedo hacer por su vida. Once años después y una vez que María San Gil prestó declaración ante el tribunal se levanto para marcharse y mientras dirigía sus pasos para abandonar la sala miró fijamente y con rotundidad a Txapote, éste también le miró sabedor de que enemigos como ella deben ser eliminados del País Vasco. La propia San Gil ha dicho que mantuvo la mirada al etarra para demostrar que su partido no le tiene miedo a ETA y que no se va a doblegar. También agregó la dirigente popular que fue uno de los días más difíciles de su vida y emocionalmente muy duro ver la cara de un asesino. Ella dice que lo hizo para ver cómo es la cara de un asesino y porque quería que entendiera que no nos vamos a doblegar, que no le tenemos miedo y que creemos que el sentido común, la democracia, el Estado de Derecho y, sobre todo, que la libertad, tienen que estar por encima del terrorismo, el miedo y la extorsión. Por lo menos, a ver si lo entendió y si vio que estábamos allí un montón de gente que habíamos tomado el testigo de Gregorio y que pretendíamos hacer lo que hacía él hasta el año 95, que es defender la democracia y la convivencia.


Independientemente de la ideología política de cada uno, todo democráta, verá que es destacable la valentía, serenidad, firmeza en ese cara a cara con un etarra que seguramente debió pensar que gente como ella son “malos vascos”, sabedor de que él posee la verdad absoluta, la autoridad moral y que ellos no son más que el obstáculo para sus fines nada que no se pueda solucionar con un cañón de una recortada. Desde aquí mostrar toda mi solidaridad con todos los vascos que están amenazados y sufren día a día el acoso abertzale, que en los últimos días va in crescendo, a pesar de encontrarnos en un llamado proceso de paz que cada vez, muy a nuestro pesar, está más frágil y parece sostenido con alfileres.

1 comentario:

Camilo dijo...

Se ha escrito mucho sobre esa mirada y no siempre para bien. Arcadi Espada, por ejemplo, dijo que era innecesaria e incongruente (por la voluntad de diálogo que tienen dos pupilas que se miran). También los hay quienes, como la propia San Gil, la interpretan como el desafío del estado de derecho a los asesinos. Yo la tomé más como un desahogo, un pequeño placer surgido de las entrañas y de la sangre. Yo me puedo ir, tú te quedas.